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El Silencio

Por: Paula Del Valle el 20 Ene 2009

Comunicación, Superación personal

Hace algunos días me acordé de un profesor muy querido por el hecho que enseñaba la matemática de una manera muy distinta, ya que entregaba ejemplos y enseñanzas de vida, lo cual provocaba en mí una mayor atención a sus clases y por su puesto un mayor interés por la materia.

El punto es que tocó un tema muy importante, “el silencio”.

Algo que me ha pesado en la vida es el hecho de que hablo mucho, para muchos es una virtud, para la gran mayoría significa un defecto.

Mi profesor nos aconsejó que nos manejáramos desde el silencio, escuchar y que cuando encontráramos algo realmente importante que decir lo dijéramos, que en ese momento tendríamos mayor atención por parte de la audiencia. Creo que sus palabras después de años aún pesan en mi cabeza, ¿hablo mucho?, ¿será bueno hablar tanto?, ¿la gente que quiero se alejará por tal razón?, ¿debería ser más callada?, ¿es mejor hablar que callar?, creo que esas preguntas siempre me las hago, sin embargo aún me cuesta dejar de hablar. Siempre he pensado que si hablas debes decir algo que tenga contenido, sino obviamente será un “desperdicio de saliva y de tiempo” para el resto que te escucha.
A mi particularmente que me gusta hablar, no me gusta que hablen tanto como yo, tampoco me gusta que se queden en silencio por mucho rato, me siento sola.
También he visto que en el trabajo es algo que te puede ayudar en oficios en que debes relacionarte con gente, pero al parecer no deja de ser incómodo, para otras personas que no hablan tanto.

¿Es mejor callar que hablar?, ¿qué creen ustedes?

  • 8 respuestas para "El Silencio"

  • Victor San Juan
    18:23 on Enero 20th, 2009

    mmmm….

  • Carlos Miceli
    12:54 on Enero 21st, 2009

    Callar no es una opción, si no es acompañada por la escucha. Yo creo que ambas cosas deben hacerse con medida. Ninguna es mejor que la otra.

    Saber escuchar es un verdadero talento. Lo mismo saber hablar lo justo y necesario. Ambas cosas deben ser entrenadas.

    A mi también me parece molesto una persona que habla sin parar. Pero me he encontrado en situaciones donde no podía parar yo tampoco, generalmente por la pasión del tema hablado. Pero debemos saber callar y escuchar, para poder hablar cuado vayamos a aportarle a la conversación.

    Amo el silencio, pero en los casos extremos nos trae soledad, y eso tampoco es deseado.

    El que sabe esuchar sabe hablar, y viceversa.

  • Pilar Jericó
    15:24 on Enero 21st, 2009

    Hay un dicho muy famoso que dice que tenemos dos orejas y solo una boca para escuchar el doble de lo que hablamos. Creo que la realidad es muy distinta. No creo que ninguna de las cosas es mejor que otra. La escucha (y por ello, el silencio) es tan importante como la palabra o los gestos. Forma parte de la comunicación que habrá que dosificar en su justa medida. Posiblemente, el arte esté en saber callar cuando hay que hacerlo.
    Un saludo

  • pepe careaga
    6:32 on Enero 22nd, 2009

    CÁLLATE DE UNA VEZ!!!!

    jajaja El post es tal como hablas… :P

    Toda va en el equilibrio… ;)

  • viviana
    6:48 on Enero 22nd, 2009

    Creo que si en la vida, solo se dijeran las cosas realmente importantes para decir la mayoría estaría callado todo el tiempo.
    Hay personas que hablan mucho y son geniales, otras que hablan mucho y son insoportables, otras que no hablan pero cuando hablan vale la pena escucharlos y otros que no hablan nada y cuando hablan…la embarran!
    Creo que uno debe hablar cuando quiere hacerlo y punto.
    Cada uno con su forma de ser, puede ser una buena persona, no hay solo una forma correcta de ser.

  • Pablo Arteaga
    11:44 on Enero 26th, 2009

    me recordo algo… Todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra.

  • Félix
    13:18 on Enero 28th, 2009

    Soy de los de callar. Escuchando se aprende mucho. El problema es que, si no hablas nada ¿de qué sirve lo que has aprendido? ¿a quién le aprovecha?

  • Reina Nefertari
    15:14 on Febrero 15th, 2009

    Personalmente, me abro en una conversación; cuando tengo feeling con la persona, y el tema me interesa. Y si ambos se conjugan, eso es bárbaro!!!.
    Por ejemplo, como decía usted Paula; en nuestras profesiones. O en nuestros intereses personales.
    Lo incómodo, es no tener de qué charlar; o no saber cómo inicar una conversación. Y aquí, es donde la timidez hace de las suyas; y nos ruboriza.
    Pero también, es cierto que “ser un atento escucha”; refina aún más, nuestra capacidad de observación.
    Una palabra en tiempo y forma, vale más que tanta verborragia junta; y te deja un panorama mucho más transparente.
    Se trata de respetar y de no invadir el espacio del otro, si queremos que sean prudentes con el nuestro. Ese otro, es nuestro propio espejo.
    Bueno, la saludo Paula; y no se sienta intimidada, porque es una virtud “hablar con espontaneidad”.

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