Habitualmente hablamos de emprender, sin embargo las estadísticas dicen que un alto porcentaje de las PYMEs que se inician, quiebran dentro del 1º año de vida.
Esto no es diferente en otros aspectos, muchos de nuestros proyectos se ven frustrados a poco del despegue.
Podemos comprobar que la mayor parte de las veces, las cosas no salen como las planeamos, y eso es inevitable y no significa mala gestión, ya que es imposible que podamos saber el escenario que tendremos al momento de desarrollar nuestro proyecto, pero si, debemos siempre considerar que nuestra mente es como un burbuja y en cuanto nuestro proyecto salga de ella, deberá ser lo suficientemente consistente para no reventar al primer roce.
Para eso, debemos tener en cuenta algo que he oído varias veces: lo bueno de hacer una planificación, es que lo único que tenemos seguro, es que lo que planificamos no pasará.
Sin embargo, es muy necesario realizar evaluaciones de proyectos y con esos datos una planificación lo más completa posible, antes de lanzarnos en ellos.
Y para esto, debemos tener algunas cosas en cuenta, como por ejemplo:
- No podemos controlar todo: muchas veces creemos que tenemos todo bajo control, pero olvidamos, que por mucho que tengamos todo contemplado, no podremos regular los muchos agentes externos que podrían cambiar la marcha de lo que esperamos (falla proveedores, enfermedades, cambio en la demanda de nuestro producto, etc.) por eso, no solo debemos saber que tenemos que hacer, sino también ir supervisando cada paso.
- No todo lo que brilla es oro: es común que cuando comenzamos algo, estamos tan entusiasmados con el desarrollo de nuestro plan, que nos confiamos en todo lo que se nos ofrece (proveedores y trabajadores que prometen mas de lo que cumplen, estafas, etc.)
- Pensar posibles problemas no es ser pesimistas: cuando debemos enfrentar el levantar un proyecto nuevo, y en cada paso que se da, es necesario pensar las peores cosas que podrían pasar, para que nada nos encuentre mal parados y así podamos tener una alta capacidad de contrarrestar los inconvenientes y enfrentar de buena forma los acontecimientos que sucedan.
- Tener una segunda opción: Aun que las cosas se vean muy estables y tranquilas, siempre debemos tener un plan B, al cual poder recurrir en caso de imprevistos. Esto nos ayudará a poder hacer las cosas siempre más tranquilos.




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