Por alguna razón, hay ciertas cosas que me han quedado grabadas de niño y que creo han sido claves en mi vida, una de esas es la siguiente historia:
Cuentan que un rey muy enfermo pidió a un gurú que lo curara. Éste le dijo que se salvaría cuando consiguiera ver todo azul. El rey inmediatamente mandó a pintar de azul casas y campos, a teñir las telas y exigió a todos sus súbditos vestirse de azul. Meses después regresó el gurú a ver al rey.
El guardia, viéndolo vestido de blanco, lo obligó a ponerse traje azul. Cuando éste preguntó por qué, le respondieron: “Hace algunos meses un gurú loco aconsejó al rey ver todo azul”. El sabio respondió: “Yo soy ese gurú, pero quien se ha vuelto loco es el rey”.
Al ver al rey le dijo: “Su Majestad, yo le pedí que viera todo azul, no que cambiase la creación de Dios. Lo que debió hacer fue ponerse lentes azules y así arreglar su problema”.
Está historia me mostró que la vida puede ser el cielo o el infierno dependiendo de como uno la vea. Está uno ser feliz, está en uno lograr su sueños. Ya lo dijo Henry Ford, “Tanto si puedes que crees, como si crees que no puedes, estás en lo correcto”.
A mi modo de ver está verdad encierra un gran poder pero implica a su vez una tremenda responsabilidad que no todos están dispuestos a aceptar. Implica hacerte responsable de tu vida, de tus éxitos y fracasos, de dejar de quejarse y excusarse, porque una vez que la asumes, pasas de ser una victima de la circunstancias al protagonista de tu vida.




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