Hace algunos meses escribí esta columna para la revista Momento Cero y ahora me tomé la libertad de publicarla aquí.
Hace unos días fui invitado a dar una charla sobre el rol del ingeniero informático y si bien mi primera impresión fue que no era la persona más indicada para hablar al respecto, luego de pensarlo un poco… ¿Por qué no? Había estudiado ingeniera civil informática, tengo un magister en ciencias de la computación, y además soy socio y trabajo en una empresa de informática, debería tener algo que decir al respecto!
Lo primero que hice para preparar mi presentación fue comparar la imagen que tenía en mi mente al comenzar a estudiar informática, con la que tengo actualmente trabajando como profesional. Y, sorpresa, son muy distintas!
Siempre me dijeron: anda al colegio y obtén buenas notas para poder entrar a la Universidad. Y en la Universidad saca buenas notas para optar a trabajar en una buena empresa que te dará la seguridad. Pero ahora me doy cuenta que eso no era del todo cierto, he aprendido que si bien las notas son importantes no son en lo absoluto garantía de éxito en la vida, aparentemente se requiere más.
Hace unas semanas, como parte de mi trabajo, entrevisté a un grupo de empresarios con el objetivo de conocer lo que buscaban en un profesional al momento de contratar. Prácticamente todos coincidieron; “Las habilidades técnicas no nos son tan importantes como sus habilidades sociales, buscamos profesionales con actitud emprendedora, la parte técnica la pueden aprender al interior de la empresa”.
Al mismo tiempo me entrevisté con un grupo de profesionales recién egresados de una importante universidad, ellos aún no se insertaban completamente en el mundo laboral y les pregunté a que creen se debía eso. Su respuesta a grandes rasgos fue la siguiente; “Nos faltan habilidades técnicas, tenemos que seguir estudiando para poder optar a un trabajo, sin “pituto” es imposible, además la Universidad tampoco te ayuda mucho a insertaste en el mundo laboral”.
Para mí estas dos entrevistas fueron reveladoras. Por un lado empleadores buscando personas con habilidades sociales y por el otro, profesionales buscando más habilidades técnicas. Y peor aún, los profesionales recién egresados tenían una actitud quejumbrosa, “no tenemos pitutos, nos tienen que ayudar”, justo lo contrario que buscan los empleadores! Buscan personas con actitud emprendedora!
Para continuar con la preparación de mi charla les pregunté a mis amigos de Facebook cual creían ellos que era el rol del ingeniero informático, y Marcela Varas, una de mis profesoras en la Universidad, me dio la siguiente respuesta: “Mediar entre organizaciones (personas, visiones, intereses) y tecnología”. ¿Se dan cuenta? La tecnología, la parte técnica, es sólo la mitad de la ecuación, al otro lado están las personas! ¿Pero nos educan realmente para trabajar con las personas? Creo que no de la forma en que se debiera, ya que lo único que nos repiten siempre son buenas notas, buenas notas y más buenas notas! Sólo lo técnico! Pero… ¿Y las personas?
Y si las personas son tan importantes en la ingeniería informática donde generalmente se pasa mucho tiempo frente a un computador, ¿Qué sucederá con las otras profesiones? Lo mismo! Si lo piensan, siempre que nos capacitamos para adquirir habilidades técnicas es para ponerlas finalmente al servicio de las personas.
Las notas son importantes, reflejan que poseemos ciertas habilidades técnicas, pero esas habilidades, independiente de la profesión, nunca las podremos desarrollar a su máximo potencial si nos olvidamos de las personas, ya que en última instancia, las personas son y siempre serán lo más importante.




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