Como algo totalmente concreto como una escalera puede ser percibido tan diferente por un ciego, un niño de un año, un adulto y un anciano.
Cada evento que acontece en nuestro desarrollo, puede marcar nuestra historia. Muchas veces estos acontecimientos serán fortuitos y realmente, no habremos tenido ninguna ingerencia en que estos ocurrieran o dejaran de ocurrir. Sin embargo es nuestra decisión como situarnos frente a los hechos. El espíritu con que afrontemos las situaciones, aun las más adversas, determinará el nivel de crecimiento que podamos tener.Y podemos graficar esto de la siguiente manera:
Cada cosa que pasa en nuestra vida es parecida a un peldaño, por lo tanto al vivir, construimos una enorme escalera, direccionándola nosotros mismos, hacia arriba, abajo o alguna dirección. La forma en que nos situamos frente a ella nos podrá convertir en diferentes actores.
Ciegos; tropezando con cada escalón, ya que no somos capaces de percibirlos. Ni sus dimensiones, ni cuando vienen, ni hacia donde nos llevan, entonces solo asaltan nuestro camino y nos hacen tropezar.
Podemos también parecer niños aprendiendo a caminar, que a pesar de ser capaces de percibir que están allí, son demasiado dificultosos para poder pasarlos, y realmente no podemos comprender por que están, solo trataremos con todo nuestro esfuerzo de pasarlos aunque para eso lo mas probable es que tengamos que trepar por ellos.
Otra forma de enfrentarlos es como ancianos, cansados y doloridos, haciendo que estos peldaños solo representen una molestia en nuestro andar, pudiendo incluso preferir estancarnos y no avanzar mas, antes de tener que subirlos.
O, podemos situarnos como adultos frente a ellos, entendiendo que esto nos llevará mas arriba, que podemos elegir que dirección tomar, haciéndonos crecer, ampliando nuestra perspectiva, llevándonos con pasos seguros a donde queremos ir.
Esta actitud, por cierto, no tiene ninguna relación con nuestra edad, ya que si bien los ejemplos son a cerca de edades en la vida, eso es solo para graficarlo, y nuestra edad real, no tiene relación alguna con la forma en que enfrentamos nuestra vida.
En una sociedad, en donde muchas veces sería necesario agregarle unas cuantas horas a nuestro día, creo que a éste, no se le da el valor merecido.
Luego el orador respondió la incógnita, pisoteando mi obviedad… las personas no son objetos, para que podamos considerarlas un recurso, no las tomamos, las usamos como queremos y después las botamos. -y creo que eso es lo que no se ha entendido en muchas empresas y las ha convertido en malas empresas.- Los verdaderos recursos humanos, son las habilidades y capacidades de los trabajadores de las empresas. El comprender esto, es como un click en un botón de despegue, ya que eso, permite que no solo se espere efectividad de alguien en el ámbito para el cual fue contratado, sino, que se aproveche todo su potencial, lo que significan ganancias tanto para la empresa como para la persona.




Comentarios Recientes