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RSC, una sigla demasiado manoseada

0 Comentarios Por: Pier Pallini el 21 Abr 2009

Gestión

Mucho se ha dicho referente a la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) o también conocida como RSE (Responsabilidad Social Empresarial). Pero qué es y donde empieza realmente, eso es algo que da para largo y existen muchas opiniones al respecto.

Primero que todo existen dos posturas principales y claramente antagónicas:

- Por una parte existen algunos que dicen que la única responsabilidad de la empresa es para con los accionistas, debe preocuparse sólo de rentabilizar a toda costa, limitándose única y exclusivamente por la conciencia ética de los empresarios y las leyes vigentes en el escenario donde actúa (Friedman, 1970)

- Por otro lado existe una corriente cada vez más numerosa (Que hoy en día es casi genérica) que asume que las empresas más que un rol económico, deben cumplir con un completo rol social (Waddock, 2004)

Mi postura se inclina por la segunda tendencia y será ese el concepto que explicaré en este post.

La RSC parte con la calidad de los bienes y servicios que entregamos a la comunidad. Esto no quiere decir que debamos ser capaces de desarrollar los mejores “lápices” del mundo, en caso que nuestra fabrica sea de lápices, pero si debemos entregar exactamente lo que ofrecemos y a un precio acorde a lo mismo. La colusión entre las farmacias para entregar los productos hasta 10 veces más caro de lo que son, es una clara falta de ética e irresponsabilidad para con la sociedad en la que están insertas

El siguiente paso de una empresa que quiere convertirse en socialmente responsable, es ser cuidado con el mensaje que se entrega en su publicidad. Éste no debe ser discriminatorio u ofensivo. Escuche de un comercial que dictaba: “Existen dos clases de personas que les gusta ir a trabajar, los tontos y los que usan el auto xxx”. En un país latinoamericano, con todos los problemas de cesantía y pobreza, no puedes transmitir un mensaje que desmerezca el trabajo

Sin lugar a dudas la RSC debe partir por casa. No podemos llamarnos socialmente responsables porque donamos $10.000.000 a alguna causa noble y nuestros trabajadores viven llenos de problemas con sueldos fuera de contexto, por lo cual debemos encontrar el momento para ser generosos y con que ser generosos.

¿Cuál es el mayor recurso con el que cuenta una empresa para dar?, ¿Dinero? No siempre. El bien más preciado con que cuenta la empresa son los conocimientos y la inteligencia de todo el capital humano que existe en su interior. Alguien se ha preguntado cuanta comida se desperdicia al hacer grandes obras de caridad. Lo más seguro es que un voluntario de una ONG no sepa cuanto es el máximo de cajas de leche que puede apilar, sin embargo esto es pan de cada día para un repositor de supermercado. Ese es el tipo de acción que muchas veces no se nota, pero son de vital importancia, y es nuestro deber hacerlo y mostrarlo.

Finalmente, pero no por eso menos importante, la acción social debe ser compatible con los objetivos de la empresa. Si vamos a aportar con nuestras capacidades, que sea en lo que realmente somos hábiles.

Es cada vez mayor la presión por parte de las sociedades en las que están insertas las empresas para que estas “devuelvan” algo de lo que están recibiendo por parte de ellas. A su vez hay una responsabilidad para con los accionistas de la empresa. Si tú les dices a ellos que invertiste $20.000.000 en RSC, ten por seguro que inmediatamente vendrá la pregunta de atrás ¿Y cuanto ganamos con eso? Es por ello que todas nuestras acciones deben ¡verse!, para que la sociedad sepa lo que estamos haciendo por ella y se genere un efecto de reciprocidad, sin embargo hay que tener cuidado con que no se vaya a interpretar como un acto netamente publicitario. La RSC, como todo en la vida, debe responder a un equilibrio que habrá que saber llevar.

Las empresas aunque no lo deseen, siempre están comunicando, cada movimiento que hacen es observado por alguien y hoy en día que todo puede ser transmitido a través de las redes sociales de internet, lo más cuerdo que podemos hacer es ser personas integras y de un comportamiento ético intachable porque tal como dicen en las peliculas gringas: "Todo lo que diga podrá ser usado en su contra", pero ahora ampliado a "Todo lo que usted diga, también podrá ser usado a su favor", usted decide.

Pitutocracia

1 Comentario Por: Claudio Perez el 15 Abr 2009

Gestión, Superación personal

Todos sin excepción, me atrevo a decir, hemos hecho recursivo el poder de otros para conseguir algún beneficio propio o para terceros. Esto que llamamos “Pitutos”, es parte de nuestra cultura y parte de nuestra antropología, nuestro primitivismo ancestral o instinto de sobre vivencia y perpetuidad.

Para conseguir un trabajo por ejemplo, pensamos primero en quien conocemos que “corte el queque” y luego vemos factibilidad y si no, abortamos. Si nos sacan un parte, pensamos en quien tiene un amigo carabinero para pedirle “que nos saque el parte”, situación difícil en estos días. Si vamos a una disco, pub o restorán, se nos pasa por la mente si conocemos al dueño o al garzón, para el famoso “descuentito” y de pasada quedar bien con los amigos y con el locatario (Por lo que me han contado). Si vamos a hacer cualquier trámite que involucre filas y tiempo de espera, pensamos en el “amigo” guardia, cajero o administrativo que nos salte varios eslabones de la cadena y así lograr nuestro cometido en un tiempo corto y sin sobresaltos.

¿Pero porqué nos ocurre esto? Nuestra evolución cultural como país, ha generado este estereotipo de pensamiento “chilensis”, que genera una cadena de favores y canjes de voluntades para salir airosos de nuestras respectivas actividades cotidianas o será ¿que la globalización de la comodidad nos hace recurrir más al control remoto con otros y mover menos los pies? Podrá ser además ¿que tenemos desarrollado un sentido del emprendimiento medio deformado por estos días?

Creo que todo el cuestionamiento anterior puede caber dentro de una resultante racional. Pero lo que es real es que valoremos mucho más las influencias que tenemos o los llamados “seudo amigos” y no realcemos nuestras capacidades, para alcanzar por sí mismos nuestras metas. Que los pitutos le den mayor valor agregado al éxito de nuestras gestiones y sea a través de ellos, que logremos aplausos e hinchemos el pecho un 100% por el 50% de lo que realmente hicimos.

Meritocracia o Titulocracia?

7 Comentarios Por: Claudio Perez el 5 Abr 2009

Gestión

La Meritocracia es un estilo de vida muy arraigado en la cultura asiática, en época de los Shogunes, existían las castas sociales: unos nacían campesinos, descendían de samuráis, trabajaban para el emperador o descendían directamente de él. Pero todos tenían algo en común, siempre trataban de ser el mejor de su clase. Si bien la mayoría no tenían títulos nobiliarios, todos velaban por el mérito del que eran responsables, se esforzaban por ser los mejores dándole un linaje a sus familias, situación que hasta el día de hoy hace anteponer primero el apellido y después el nombre.

En la actualidad nos preocupamos mas de los títulos que vamos juntando y no del mérito que detrás y por delante con llevan éstos, es más fácil decir tener una profesión que sentirse un verdadero profesional, o decir soy papá o mamá, tío o tía y no del verdadero rol que significa serlo. La mediocridad es un factor preponderante a la hora de jactarnos de un “título nobiliario” y no del “mérito”del cual deberíamos enorgullecernos.

En oriente si alguien se compromete a tener listo un informe a las 15:00, el no hacerlo es gravísimo porque compromete más allá de su responsabilidad con el hecho mismo, sino que también expone todos los méritos que lo llevaron a tener ese puesto y además compromete su linaje. Quizás es extremo, dependiendo del concepto del mérito que cada uno lleve, pero no es menor pensar que culturas milenarias han logrado, bajo este esquema, desarrollarse y jactarse, meritoriamente, que son y han demostrado ser los mejores.

Mérito y Título, siempre van ligados…. Muchos méritos te hacen tener un buen título pero muchos títulos no significan que sean meritorios.

Trabajar duro no siempre es suficiente

1 Comentario Por: Victor San Juan el 23 Feb 2009

Emprendimiento, Gestión, Superación personal

Como muchas personas, en más de una oportunidad me he inscrito en un gimnasio para ponerme en forma.

Recuerdo que muchas veces no tenia el animo de hacer mi rutina de ejercicios sin embargo me repetía que tenia que ser constante. Recuerdo también que cuando terminaba la sesión de ejercicios me volvía a mi casa con la satisfacción del deber cumplido, un día más de ejercicio, sólo tenia que perseverar para lograr el éxito en mi condición física.

Erróneamente en más de una ocasión he intentado alcanzar el éxito profesional utilizando la misma actitud que utilizaba cuando iba al gimnasio.

Mucho trabajo en la oficina, con muy poco tiempo libre y llegando a mi casa luego de la jornada de laboral agotado sintiendo la misma satisfacción del deber cumplido. Y con justa razón pensaba, había cumplido con todas las horas del trabajo e incluso más, había estado todo el día ocupado haciendo cosas, muchas reuniones. Nadie trabajaba más que yo, así que haciendo la analogía con el ejercicio físico, me debería ir mejor que nadie!

Pero lamentablemente el éxito profesional no se alcanza de la misma manera en que se alcanza el éxito físico.

Entre más ejercicio una persona realice mejor condición física tendrá, es algo casi automático, sin embargo en el trabajo, el tiempo empleado no tiene un relación directa con el éxito que se puede alcanzar.

Para al cansar el éxito profesional vale más el trabajo “inteligente” que el tiempo empleado.

Hay una historia que cuenta algo al respecto. Un día a un hombre le dijeron que para alcanzar el éxito tenía que trabajar duro y el trabajo más duro que conocía era el de cavar hoyos. El hombre murió con el patio de su casa lleno de hoyos y un terrible dolor de espalda… pero sin éxito alguno.

Trabajar duro no es suficiente, muchas veces es necesario, pero no suficiente!

¿Y cuando darán esa clase?

9 Comentarios Por: Viviana Sandoval el 11 Feb 2009

Gestión

Me gusta cuando leo u oigo acerca de la preocupación por la educación; por mejorar nuestros sistemas, el rendimiento promedio, equiparar conocimientos y oportunidades y tantas cosas que se obtienen con los estudios.

Me gusta más cuando se proponen nuevos sistemas, técnicas y métodos de enseñanza.

Pero siempre me pregunto ¿Por qué no me enseñaron tantas cosas?

Y es que hay tantos datos y fechas que en realidad nunca recordaremos, tantos teoremas y teorías que ni siquiera entendimos y tantas ideas y sueños que podríamos haber desarrollado.

Claro, porque no es tan complicado rebalsar una pizarra de letras y colapsar una carpeta con guías y ejercicios. No es tan imposible exigir a un niño que memorice algunas reglas ortográficas, unas que otras fechas importantes, partes del cuerpo y reglas geométricas.

Luego calificar rigurosamente: bueno, regular o malo 7, 5 ó 3. “No el estudio no es lo tuyo…”; “Tú eres bueno, tú eres regular, tú eres malo…”

Sin embargo, es un desafío mucho mayor, enseñar a querer aprender, porque eso no se escribe con palabras. Eso se inyecta… se transmite…

Enseñar a soñar, porque para eso, muchas veces quienes enseñan, deberían sentarse a escuchar a quien se supone que aprende. Enseñar a buscar y más difícil… a encontrar lo que se busca. Enseñar a respetar, porque no es más tonto quien califica con menor puntaje, si no mas tonto es quien se burla de él y más malo quien lo desecha en vez de ayudarlo.

1Enseñar esfuerzo, por que si mi profesor o mi institución no se esfuerza por enseñarme algo realmente valioso… ¿por que me voy a esforzar por aprenderlo?

Enseñar a crear, a traspasar lo que se crea a un papel y del papel al mundo.

El lazo entre mi empresa y yo.

1 Comentario Por: Viviana Sandoval el 5 Feb 2009

Gestión

FirmaContratoUna de las cosas que más desea una persona tener por seguro, es su trabajo, su fuente de ingresos y por lo tanto de estabilidad; y por su parte, las empresas, lo que mas buscan tener seguro, es su personal, contar con personas capaces y confiables en toda la amplitud de estos términos. Más aún en estos tiempos de crisis, en que queremos tener la mayor estabilidad y productividad posibles.

Esto entonces, debería provocar una reciprocidad casi perfecta en nuestros puestos de trabajo, ya que si yo espero algo que mi empresa me da, yo también le entrego lo que espera de mí.

Ahora, ¿por que esto no pasa en la práctica?

Es extraña esta situación, más aún pensando en que todas las promesas, deberes y beneficios que existen se suponen quedan plasmados en unas cuantas hojas impresas, a las que llamamos contrato, y firmamos ambas partes de mutuo acuerdo.

Podemos encontrarle una explicación si además de conocer a cerca de la existencia de este contrato totalmente tangible y legal, tomamos en cuenta la existencia de un segundo acuerdo, al que se le ha llamado “Contrato psicológico”.

Esto tiene sentido, cuando alguien ingresa a algún puesto de trabajo, a pesar de establecer algunos parámetros básicos y citar algunos deberes y derechos legales en el contrato oficial, se establecen muchos otros aspectos como las proyecciones, el trato, las relaciones interpersonales, los desafíos y tantas otras variables que conformaran este implícito contrato. Esto definirá 100% la actitud que tendrá la persona frente a su puesto de trabajo, y por lo tanto el nivel de motivación frente a cada una de las tareas que deba realizar.

Otra característica de este contrato es que a diferencia del Legal, este es flexible y puede ir cambiando para bien o para mal a medida que la relación laboral se va desarrollando. Puede ser que una persona que comenzó sus labores sin ninguna expectativa, logre un nivel de motivación y crecimientos mayor al esperado, o al contrario, alguien muy entusiasta en un comienzo, al poco tiempo deje su proactividad, para tomar un ritmo lento y desganado. Esto será, muchas veces, consecuencia de los “estímulos” que la empresa vaya entregándole directa o indirectamente, los que no necesariamente se traducen en dinero, si no también en expectativas, proyecciones en general y la concreción de estas. Si por el contrario, estos estímulos no son enviados, y las promesas no se hacen efectivas, se provocará inmediatamente una fisura en este lazo (mas determinante que el contrato legal), que podría causar un radical cambio en la actitud, disposición, fidelidad e incluso productividad de la persona.

Proyectos Burbuja

0 Comentarios Por: Viviana Sandoval el 29 Ene 2009

Emprendimiento, Gestión

burbuja-verde-3Habitualmente hablamos de emprender, sin embargo las estadísticas dicen que un alto porcentaje de las PYMEs que se inician, quiebran dentro del 1º año de vida.

Esto no es diferente en otros aspectos, muchos de nuestros proyectos se ven frustrados a poco del despegue.

Podemos comprobar que la mayor parte de las veces, las cosas no  salen como las planeamos, y eso es inevitable y no significa mala gestión, ya que es imposible que podamos saber el escenario que tendremos al momento de desarrollar nuestro proyecto, pero si, debemos siempre considerar que nuestra mente es como un burbuja y en cuanto nuestro proyecto salga de ella, deberá ser lo suficientemente consistente para no reventar al primer roce.

Para eso, debemos tener en cuenta algo que he oído varias veces: lo bueno de hacer una planificación, es que lo único que tenemos seguro, es que lo que planificamos no pasará.

Sin embargo, es muy necesario realizar evaluaciones de proyectos y con esos datos una planificación lo más completa posible, antes de lanzarnos en ellos.

Y para esto, debemos tener algunas cosas en cuenta, como por ejemplo:

- No podemos controlar todo: muchas veces creemos que tenemos todo bajo control, pero olvidamos, que por mucho que tengamos todo contemplado, no podremos regular los muchos agentes externos que podrían cambiar la marcha de lo que esperamos (falla proveedores, enfermedades, cambio en la demanda de nuestro producto, etc.) por eso, no solo debemos saber que tenemos que hacer, sino también ir supervisando cada paso.

- No todo lo que brilla es oro: es común que cuando comenzamos algo, estamos tan entusiasmados con el desarrollo de nuestro plan, que nos confiamos en todo lo que se nos ofrece (proveedores y trabajadores que prometen mas de lo que cumplen, estafas, etc.)

- Pensar posibles problemas no es ser pesimistas: cuando debemos enfrentar el levantar un proyecto nuevo, y en cada paso que se da, es necesario pensar las peores cosas que podrían pasar, para que nada nos encuentre mal parados y así podamos tener una alta capacidad de contrarrestar los inconvenientes y enfrentar de buena forma los acontecimientos que sucedan.

- Tener una segunda opción: Aun que las cosas se vean muy estables y tranquilas, siempre debemos tener un plan B, al cual poder recurrir en caso de imprevistos. Esto nos ayudará a poder hacer las cosas siempre más tranquilos.

Empresas

1 Comentario Por: Viviana Sandoval el 14 Ene 2009

Emprendimiento, Gestión

Al consultarle acerca de empresa, a la sabelotodo Wikipedia, ella dice que los elementos necesarios para formar una empresa son: CAPITAL, TRABAJO Y RECURSOS MATERIALES.
Ahora me pregunto yo: ¿Cuáles son los elementos necesarios para sostener una empresa?

- Claro, porque formar una empresa no es complicado, solo necesitamos tres componentes; pero lograr que esta perdure, día a día se transforma en un desafío cada vez mayor.
Esto, por que si tenemos estos tres componentes, pero en estado de reposo o mal administrados, nuestra empresa irá directamente al libro de los recuerdos, ya que todos los conceptos y métodos, en corto tiempo se vuelven obsoletos y alguien que no está dispuesto a sumarse a este ritmo, puede de antemano, dar su batalla por perdida.

De estos tres componentes, me gustaría destacar y ampliar uno en particular; TRABAJO. Destaco éste, ya que me parece que incluso para iniciar una empresa, el TRABAJO será lo que determine el futuro de ella. Los otros dos, durante su desarrollo, irán variando según la efectividad que se logre con el TRABAJO. Es por ello, que centrarnos en quienes lo desarrollan (Recursos humanos), es fundamental para lograr la optimización de cada proyecto y tarea que se realiza; para poder aprovechar al máximo los conocimientos y habilidades de los que disponemos a diario, y así lograr incrementar los otros factores (capital y recursos materiales).

Crisis financiera mundial

0 Comentarios Por: Victor San Juan el 10 Ene 2009

Gestión

Los responsables de la crisis, a ojos del mundo en términos simples, son lo bancos por prestar dinero que no tenían a personas con poca o nula capacidad para asumir deudas y los gobiernos por desregularizar la economía permitiendo que los bancos hicieran “tonteras”.

Pero me hago la siguiente pregunta: ¿Los bancos obligaron a alguien para que asumiera una deuda que le sería muy difícil cancelar?

Homero Simpson en un episodio le dice a Lisa: “No tienes que pensar, para eso elegimos a nuestros políticos, para que piensen por nosotros”.

La crisis se produce por la irresponsabilidad de las personas al consumir más allá de su capacidad de producción, por dejarse seducir ciegamente por el consumismo sin pensar en consecuencias futuras.

La contabilidad de un país o una empresa, no difiera mucho de la contabilidad de una persona. Cuando se gasta más de lo que se tiene, se entra en crisis.

Pero en realidad… ¿quien soy yo para entender algo tan complejo como una crisis? Mejor echémosle la culpa a los economistas y políticos, ellos son los que realmente saben, para eso los eligen.

Liderazgo duro

0 Comentarios Por: Pier Pallini el 7 Ene 2009

Gestión

Se que lo mejor es ser amigo de todo el mundo; ya sea en tu lugar de trabajo, con tus clientes, en tu casa, etc. Sin embargo algunas veces tenemos que poner nuestras ideas de manera taxativa, es la única forma de llegar a la meta esperada y obtener resultados positivos

Pongámonos en el supuesto que queremos estar bien con todo el mundo, por consiguiente, querríamos consentir a cada una de las personas con las cuales nos relacionamos durante el día. Habría tantas formas de plantear un problema que todo se tornaría caótico, imposible de generar una línea de trabajo clara y ordenada. Todo se transformaría en flechas apuntando en distintas direcciones, tantas, que el avance se volvería lento y tedioso, llevando finalmente a todos a un estado de cansancio insoportable.

El ser un buen líder no pasa por consentir a todo el mundo, muy por el contrario, se trata de enseñar el camino a seguir por quienes vienen detrás de ti. Siempre habrá quienes van un paso delante de nosotros y nos hay nada de malo en aprender de ellos, pero también existe personas que vienen detrás de nosotros y es por ellos que tenemos que ser claros y precisos, seguros de mostrar el camino correcto a seguir

Conversemos con todos, pidámosle la opinión a cada persona involucrada en el proyecto a la hora de descifrar un problema, pero cuando hayamos obtenido suficiente información para vislumbrar la manera exacta en que hay que proceder, no intentemos que todos logren verlo de inmediato, simplemente tomemos la decisión, entreguemos los lineamientos y lancémonos con todo y todos tras el objetivo, les aseguro que cuando se consigan los resultados, nadie dudará en agradecerlo

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